Depurar en taller cuesta horas. Depurar a bordo, con el buque en parada técnica y la tripulación esperando, cuesta días.
Un armario de control se puede montar y embarcar directamente. Es más rápido en la planificación y casi siempre más lento en la realidad.
La simulación previa no es opcional
Antes de embarcar, el cuadro se monta completo y se prueba contra una simulación de las señales de campo: entradas, salidas, secuencias de maniobra, condiciones de alarma y modos de fallo.
Lo que aparece en esa fase son errores baratos. Un cableado cruzado, una escala mal configurada, una secuencia que no contempla un caso límite.
Lo que se gana en parada técnica
Cuando el cuadro llega a bordo ya probado, el trabajo en el buque es instalación y verificación, no desarrollo. La parada técnica se cumple, y la puesta en marcha deja de ser el momento de mayor riesgo del proyecto.



